Descargue la declaración aquí.

“Es fundamental asegurar la inclusión y el acceso de las personas con discapacidad a los servicios sanitarios, en igualdad de condiciones a las demás personas, incluyendo medicinas, vacunas y equipamiento médico necesario, así como a los servicios de protección social y demás sistemas de apoyo necesarios para una vida independiente, tales como la asistencia personal, lenguaje de signos, interpretación táctil y apoyo psicológico. Estos esfuerzos deberían de dirigirse igualmente a facilitar el acceso al mercado laboral, a la educación así como a la prevención y respuesta frente a la violencia. Además, estas acciones deberían de realizarse tanto durante la propia crisis sanitaria como durante el proceso de recuperación posterior a la misma y en el largo plazo.”

Extracto de la declaración realizada por los 138 Estados Miembros y Observadores de Naciones Unidas al Secretario General en la Norma “Respuesta para la inclusión de las personas con discapacidad durante el COVID-19- Hacia un futuro mejor para todos”

“Para conseguir el más alto nivel de cuidado sanitario a las personas con discapacidad, deben de tenerse en cuenta las siguientes circunstancias:

  • Han de reforzarse las legislaciones nacionales y las políticas sanitarias en línea con lo establecido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD).
  • Han de identificarse y eliminarse los obstáculos y las barreras a la accesibilidad en las instalaciones sanitarias.
  • Ha de mejorarse la cobertura social y la accesibilidad a personas con discapacidad como parte de un acercamiento global a la Sanidad.
  • Debe de formarse al personal sanitario en el tratamiento sanitario de personas con discapacidad así como para tratar los embarazos y partos de dichos colectivos.
  • Facultar a las personas con discapacidad a tomar el control sobre sus propias decisiones sanitarias, siempre sobre la base de un consentimiento informado.
  • Prohibir las prácticas discriminatorias en los seguros de salud y promover la cobertura por parte de dichos seguros de los productos de asistencia, apoyo y servicios de rehabilitación.
  • Mejorar la investigación y la información para poder vigilar, evaluar y fortalecer en general los sistemas de salud para que incluyan a todas las personas con discapacidad”.

No dejar Nadie Atrás: La crisis del COVID-19 vista a través de una perspectiva de género y discapacidad –
Departamento de Economía y Asuntos Sociales de Naciones Unidas (UNDESA), Mayo 2020

Las mujeres y niñas con discapacidades representan más de la mitad de las personas con discapacidad en todo el mundo y casi un 20% del total de las mujeres a nivel mundial. Pero a pesar de ello sus necesidades y sus derechos no se encuentran cubiertos además de estar invisibilizados. Según los datos disponibles, las mujeres con discapacidades tienen 3 veces más de probabilidades de que sus necesidades sanitarias no sean cubiertas; 3 veces más de probabilidades de ser analfabetas; 2 veces menos de probabilidades de encontrar trabajo y 2 veces menos de probabilidades de usar internet. Las mujeres y niñas con discapacidades tienen un mayor riesgo de sufrir violencia sexual en comparación con aquellas sin discapacidad.

Estas desigualdades existentes por razón de género, edad, discapacidad así como estructurales están resultando agravadas por el impacto transversal de la crisis del COVID-19. Diferentes formas de discriminación relacionadas con la salud sexual o reproductiva, violencia de género, protección legal, cuidados no remunerados o el trabajo doméstico están igualmente empeorando. Mujeres y niñas discapacitadas, migrantes incluidas, refugiadas y procedentes de minorías étnicas han de hacer frente a unos mayores obstáculos y discriminación en el acceso a la atención sanitaria, protección social, seguridad en los ingresos, accesibilidad a una vivienda, educación, empleo, servicios de salud mental y acceso a la tecnología de las comunicaciones.

La pandemia del COVID-19 ha puesto el foco sobre la extrema vulnerabilidad que las mujeres y niñas con discapacidad contraigan el virus del COVID-19 en muchos países. Realizar más test es clave para evitar la propagación del virus así como llevar a la práctica el consejo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de “lavarse regularmente y exhaustivamente las manos en una solución a base de alcohol o con jabón y agua”[1], así como practicar un eficaz aislamiento salvo para la práctica de ejercicio, realizar compras y observar un eficaz distanciamiento social de 2 metros.

No existen datos acerca de si a las mujeres y niñas con discapacidad se las están realizando los test de detección del virus. La mayor parte de las mujeres y niñas con discapacidad dependen ampliamente de los servicios sociales mientras muchas otras viven al día para sobrevivir. Muchas mujeres y niñas discapacitadas viven en alojamientos abarrotados y no tienen acceso ni a agua potable ni a una adecuada higiene en general. Por tanto, las recomendaciones de la OMS de mantenerse a salvo del virus del COVID-19 son muy exigentes para muchas mujeres y niñas con discapacidad.

En Africa, las mujeres y niñas con discapacidad afrontan múltiples desafíos y discriminaciones que se encuentran estrechamente conectadas con la religión y con creencias socioculturales. Su presencia y sus voces se encuentran ampliamente ignoradas y excluidas a la hora de tomar decisiones esenciales tanto a nivel comunitario, local o nacional. En muchos países tanto las políticas públicas como los presupuestos para proteger sus derechos no se están aprobando, lo cual contraviene abiertamente con lo estipulado tanto en la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2014 y con el Protocolo de la Unión Africana de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Análisis de la Situación: Voces de las Mujeres con Desigualdad en Africa.

Muchas mujeres y niñas con discapacidad dependen de otras personas y se encuentran ahora sin apoyo alguno debido a las restricciones de movimiento y a las medidas de distanciamiento social. Se encuentran en riesgo al no tener acceso a comida, ingresos, bienes esenciales y medicinas y al no poder llevar a cabo sus actividades diarias básicas.

“Vivo con mi hija que me ayuda a vender agua en la calle. La hija de mi marido que solía ayudarnos se ha visto involucrada en un accidente y se encuentra postrada en la cama, así que me encuentro sola con mi hija. Desde entonces el confinamiento empezó y mi hija no puede salir a la calle para vender agua y así apoyarnos en el mantenimiento de la casa”. Elizabeth Antwiwaa, mujer visualmente discapacitada en Kumasi, Ghana.

“Salgo a la calle a pedir limosna a la carretera con mi hijo. Vivimos de las limosnas que conseguimos a diario. Ahora no podemos salir debido al confinamiento. El Gobierno dijo que ayudarían a la gente vulnerable. Hasta ahora la única ayuda que hemos recibido es una caja de comida cocinada que se ha repartido a la comunidad y solo he tenido la oportunidad de conseguir una caja”. Ayesha, 38 years old, Accra, Ghana

Si bien parece que hay países que sí están adoptando las medidas adecuadas para asegurar el debido apoyo a las mujeres y niñas discapacitadas, también estamos escuchando casos de primera mano que evidencian la necesidad de prestar un mayor apoyo a dicho colectivo a fin de que no se queden aún más retrasadas a consecuencia de la pandemia.

El hecho de trabajar mano a mano con mujeres y niñas discapacitadas y a la vista de la llamada a la acción de nuestro Secretario General para apoyar a dicho colectivo, exhortamos a todos los actores clave, principalmente a los Gobiernos y a las organizaciones sociales a que adopten las acciones inmediatas y adecuadas en los términos siguientes:

GOBIERNOS:

  1. Asegurar los servicios sanitarios y que los Ministerios de Sanidad provean de suficientes mascarillas, desinfectantes de manos de base alcohólica y de demás medidas de prevención y apoyo a mujeres y niñas discapacitadas.
  2. A la vista de las carencias existentes en los departamentos de consultas externas, los Ministerios de Sanidad deberían de sensibilizar y formar a sus encargados para dar atención médica prioritaria en dichas instalaciones a las mujeres y niñas discapacitadas.
  3. Los hospitales públicos deberían de asegurar que las mujeres y niñas discapacitadas tengan sus propios espacios para sus tratamientos médicos cuando haya toques de queda, evitando así ser atendidas junto con personas sin discapacidad alguna.
  4. Garantizar que todos los medios de comunicación y los medios de difusión visual que faciliten información, medidas de prevención y consejos sobre el COVID-19 incluyan la debida interpretación del lenguaje de signos.
  5. Garantizar que las mujeres y niñas con deficiencias visuales -baja visión, visión parcial y en general con deficiencias visuales – reciben información impresa sobre el COVID-19 con grandes caracteres (fuente entre 16 y 18 pt), así como que toda la información impresa sobre el COVID-19 tenga formato de audio, electrónico así como su versión en braille.
  6. Con vistas a que todas las mujeres y niñas con problemas psicosociales (trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno de déficit de atención, parálisis cerebral, síndrome down, alzheimer o demencia) sean incluidas en la toma de las medidas necesarias contra el COVID-19, debe de asegurarse que toda la información pública relativa al virus se realice mediante el uso de un lenguaje claro, simple, accesible, de fácil lectura y mediante el uso de dibujos y símbolos.
  7. El distanciamiento social es tremendamente exigente y a veces imposible de practicar para mujeres y niñas discapacitadas. Por esta razón los Gobiernos han de garantizar que los asistentes personales, cuidadores y guías cuentan con los adecuados equipos especiales de protección (EPIs), laven y desinfecten sus manos y brazos mientras cuidan de las mujeres discapacitadas y de sus niños así como que adopten todas las medidas de higiene y desinfección que sean adecuadas.
  8. Ha de mejorarse la cobertura sanitaria y hacerla accesible a todas las personas con discapacidad como parte de un modelo universal de salud.
  9. A fin de asegurar las medidas de seguridad y protección a mujeres y niñas con discapacidad, han de destinarse las oportunas partidas presupuestarias estratégicas dirigidas a proteger a tal colectivo en la prevención del COVID-19 con el objetivo de que puedan permanecer en sus casas el tiempo necesario y no resulten infectadas.

ORGANIZACIONES SOCIALES

  1. Todas las Organizaciones Sociales que trabajan con personas con discapacidad y aquellas otras que trabajan específicamente con mujeres y niñas discapacitadas deberían de trabajar conjunta y coordinadamente con objeto de identificar todos los desafíos y necesidades surgidos durante la pandemia.
  2. Las Organizaciones Sociales han de seguir el principio de “Nada sobre nosotros sin nosotros”, involucrando a mujeres y niñas discapacitadas en la toma de decisiones.
  3. Las Organizaciones Sociales han de colaborar con organizaciones que trabajen con mujeres y niñas discapacitadas en la celebración de eventos públicos tales como actividades de lavado de manos, distribución de comida o entrevistas con mujeres discapacitadas en barrios pobres a fin de compartir el conocimiento y la información que está surgiendo a consecuencia de la pandemia del COVID-19.
  4. Apoyar una mayor concienciación sobre problema del COVID-19 por parte de las personas con discapacidad mediante el uso de lenguas locales.
  5. Participar y fomentar las actividades con murales -mediante dibujos y mensajes en las mismos- para transmitir información sobre el COVID-19 con la ayuda de los jóvenes de los barrios.
  6. Las Organizaciones Sociales deberían de trabajar junto con los Gobiernos para facilitar la construcción de puntos de lavado de manos en los barrios y comunidades que existan personas con discapacidad.
  7. Ha de educarse a las comunidades y a los gobiernos locales acerca de la importancia de ofrecer servicios dirigidos a las personas con discapacidades durante la pandemia del COVID-19.
  8. Facilitar la prestación de servicios mentales de salud en radios, televisiones y pósteres, incluyendo el uso del braille y del lenguaje de signos.
  9. Apoyar a los gobiernos locales y nacionales en la prestación de servicios sanitarios, comida y apoyo económico a través de la generalización de un escudo social, asegurando que tales servicios sean realmente accesibles a las mujeres y niñas con discapacidad.
  10. Favorecer la recolección de datos y su desagregación por edad, sexo y análisis de las barreras que han de afrontar las mujeres y niñas con mujeres y niñas con discapacidad.
  11. Incorporar todas las cuestiones relativas a la discapacidad a los programas de las Organizaciones Sociales a fin de que el colectivo de personas con discapacidad tenga acceso a más oportunidades y recursos.

 

Firmado por

  1. Global Call to Action Against Poverty (GCAP)

  2. Ghana Federation of Organisations of Persons with Disabilities (GFD) – Ghana

  3. AMASBIF – Mali

  4. Polycom Development Project – Kenya

 

[1] https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public