El mundo atraviesa momentos extremadamente difíciles. El empeoramiento de la situación geopolítica, marcado por guerras y conflictos continuos, el aumento de las desigualdades, los efectos catastróficos del cambio climático, las violaciones generalizadas de los derechos humanos, la reducción del espacio cívico y el debilitamiento del multilateralismo, están agravando la crisis del coste de la vida y empujando a millones de personas a la pobreza y el hambre.

El 17 de octubre de 2026, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, nos enfrentamos a la persistencia de la pobreza a una escala abrumadora. Según el Banco Mundial, alrededor de 700 millones de personas viven en la pobreza extrema, mientras que, según la ONU, 1100 millones de personas sufren pobreza multidimensional. En total, aproximadamente 3500 millones de personas —casi la mitad de la población mundial— viven en la pobreza y se ven afectadas de manera desproporcionada por el aumento de los precios de los alimentos y la energía, lo que erosiona aún más su poder adquisitivo y socava su capacidad para satisfacer sus necesidades básicas.

Declaración del 17 de octubre de 2026 en inglés, español y francés.

El Banco Mundial y el FMI, que celebran actualmente sus reuniones anuales en Bangkok, siguen imponiendo políticas de austeridad que agravan el sufrimiento de la población al provocar recortes en sanidad, educación y protección social, precisamente cuando más se necesitan. Los países se ven obligados a priorizar el servicio de la deuda, incluidos los pagos de deudas ilegítimas. Estas políticas violan los derechos humanos de miles de millones de personas.

Representantes de los sindicatos tailandeses, junto con movimientos populares y la sociedad civil, entregaron las reivindicaciones de la Asamblea Popular Internacional a los representantes del Banco Mundial y del FMI durante la manifestación celebrada el 16 de octubre de 2026 en Bangkok.

Mientras tanto, asistimos a un fuerte aumento del número de multimillonarios. El estudio de Oxfam sobre la desigualdad en 2026, Resisting the Rule of the Rich («Contra el Imperio de los Más Ricos») , sugiere que el número de multimillonarios ha superado los 3000 por primera vez. Según se informa, Elon Musk, la persona más rica del mundo, se ha convertido en la primera en amasar una fortuna de más de un billón de dólares estadounidenses.

Los multimillonarios y las grandes empresas ejercen una enorme influencia sobre la política y la economía. La riqueza puede moldear las políticas a través de donaciones políticas, el cabildeo y los estrechos vínculos con quienes ostentan el poder. Muchos también controlan las principales plataformas mediáticas, las redes sociales y las tecnologías que dan forma a la vida cotidiana. Mientras tanto, el rápido avance de la inteligencia artificial está suscitando serias preocupaciones sobre su potencial amenaza para la humanidad, empezando por la eliminación de millones de puestos de trabajo.

Al mismo tiempo, las decisiones políticas que concentran cada vez más el control de la tierra, el agua, los bosques y los recursos minerales en manos privadas contribuyen a agravar las desigualdades.Cuando la población se resiste al desplazamiento, a la pérdida de sus medios de vida, a las políticas económicas perjudiciales o a las restricciones a la libertad de expresión, se enfrenta a la represión. Se están denunciando violaciones de los derechos humanos en muchas partes del mundo.

La aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sigue estando muy lejos de lo previsto. Apenas se alcanzará el 19 % de las metas. Esta situación se debe a la falta de rendición de cuentas de los gobiernos respecto a sus compromisos globales y a las injusticias y desigualdades persistentes.

El coordinador de GCAP Asia, Pradeep Baisakh, se pronunció sobre las reivindicaciones de las Asambleas Populares de Asia: niveles mínimos de protección social universales financiados con fondos públicos y servicios públicos —sin privatizaciones—; el Banco Mundial y el FMI deben retirarse de la gestión de la deuda; necesitamos una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre la Deuda Soberana; la financiación climática debe consistir en subvenciones, no en préstamos.

Los grupos políticos de derecha suelen utilizar las redes sociales para difundir discursos divisivos y hostilidad, lo que genera tensiones sociales.

El nexo entre los líderes políticos, los multimillonarios, la burocracia y algunos sectores de los medios de comunicación se ha fortalecido, mientras que la ciudadanía pierde cada vez más voz e influencia. Así, el mundo ha sido testigo de un «flujo ascendente de riqueza y poder» que deja a la población en general cada vez más desempoderada. Esta tendencia afecta especialmente a los colectivos excluidos históricamente s: las comunidades indígenas, los dalits, las personas con discapacidad, las mujeres y otros grupos desfavorecidos.

El cambio climático está afectando a millones de personas, sobre todo en los países de bajos ingresos, pero sus efectos se sienten en todo el mundo. El mundo ya ha sido testigo de la superación, en algunos casos,  por encima de los niveles preindustriales.. Entre sus repercusiones se incluyen el aumento del nivel del mar, amenazas para la agricultura y los medios de vida, efectos adversos para la salud y desastres cada vez más frecuentes y graves. La catástrofe de Nepal, que se cobró miles de vidas y destruyó regiones enteras, es la última de una serie de catástrofes relacionadas con el clima.

Las guerras afectan a las personas tanto directa como indirectamente. Personas inocentes, incluidos niños, mueren y resultan heridas por bombas y misiles; se destruyen infraestructuras; las familias se ven desplazadas y los medios de vida de millones de personas quedan destrozados. Muchos se convierten en refugiados y solicitan asilo en otros países, donde viven en campos de refugiados en condiciones precarias, a menudo sin acceso a servicios básicos, seguridad o condiciones de vida dignas.

Los gobiernos reprimen el espacio cívico. Las democracias son sustituidas por regímenes autocráticos. Más del 72 % de la población mundial vive en países donde la libertad cívica está reprimida o restringida. Los gobiernos aprueban diversas leyes para amordazar la disidencia; se promulgan leyes para estrangular la financiación de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Se denuncian en todo el mundo casos de violaciones de los derechos humanos, principalmente de los grupos más marginados.

El 17 de octubre de 2026, GCAP reclama políticas contra la crisis del coste de la vida, para poner fin a la austeridad, para financiar la protección social universal, la cobertura sanitaria, la educación y otros servicios públicos; justicia fiscal y en materia de deuda, y la transformación de la arquitectura financiera internacional. ¡Exigimos el fin de las guerras y la protección de los derechos humanos de las personas que luchan por defenderlos!