El GCAP ha estado activo respondiendo a la crisis de COVID-19 – consulte la página de información de COVID-19 del GCAP para obtener recursos y declaraciones.

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Esta declaración fue publicada por primera vez en 20 de marzo de 2020 

  1. El mundo enfrenta una emergencia global que afecta a todas las personas y países sin distinciones. En este momento en particular, el Llamado a la Acción Global contra la Pobreza (GCAP), con todas sus Coaliciones Nacionales y Grupos Constituyentes en todo el mundo, desea compartir sus preocupaciones y mostrar solidaridad con todas las personas que sufren la pandemia de coronavirus, y con todas las comunidades que están luchando contra esta enfermedad. Nuestro lema político es “Unámonos” para luchar por la justicia, contra la pobreza y las desigualdades. Hoy queremos unirnos con quienes están sufriendo, con las familias de las víctimas y con todas las comunidades afectadas. También queremos realizar un agradecimiento especial a todas las personas que trabajan para detener el brote, en los sistemas de salud y en todo los demás servicios fundamentales así como a las personas que ayudan a los necesitados.
  2. El GCAP se está mostrando especialmente activo en la promoción del Desarrollo Sostenible en el marco de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, con especial atención en condenar y reducir las desigualdades. Nuestro principal compromiso desde 2016 ha sido la Campaña Rostros de la Desigualdad, donde todas nuestras Coaliciones Nacionales y Grupos Constituyentes trabajan para mostrar todo tipo de desigualdades en sus países y localmente, creando espacios para hacer que las personas alcen sus voces para lograr que el eslogan “No Dejar a Nadie Atrás” se haga realidad. En esta emergencia somos conscientes de los peligros que enfrentan los más vulnerables. Las personas y los grupos que habitualmente viven en situaciones apremiantes son aún más vulnerables en esta emergencia. Existe especial preocupación por el llamado Sur Global, donde los sistemas de salud y las instituciones públicas tienen oportunidades y recursos limitados para enfrentar las situaciones de emergencia. Necesitamos una fuerte solidaridad en todo el mundo dentro y entre las comunidades y las naciones.

Hacemos un llamamiento a los gobiernos y a los parlamentos para que tomen iniciativas especiales y efectivas, colocando a los más vulnerables primero. En esta emergencia del COVID-19, los grupos vulnerables como los refugiados, pueblos indígenas, personas sin techo, personas con discapacidad, personas discriminadas por su trabajo o descendencia o las personas mayores necesitan obtener la misma protección que las demás.

Queremos manifestar nuestro apoyo a nuestras Coaliciones Nacionales y a todas las organizaciones de la sociedad civil y grupos de ciudadanos que trabajan – a menudo de manera voluntaria – para ayudar a las personas en peligro en este momento tan especial. Apoyamos el trabajo de la sociedad civil a nivel local y nacional para actuar de manera concreta y efectiva así como para dialogar con los gobiernos para brindar la asistencia necesaria a las personas.

  1. Esta crisis muestra cómo los Sistemas Universales de Salud Pública son fundamentales para la vida de todos los países. Hacemos un llamamiento a los gobiernos a tomar medidas para fortalecer radicalmente los sistemas de Salud Pública a fin de garantizar el libre acceso universal. La Salud es un Derecho Humano fundamental y debe estar implementado y dispuesto de modo real y no solo proclamado con declaraciones vacías. Demasiadas personas en todo el mundo no tienen acceso a la asistencia pública y no pueden pagar el costo de los cuidados intensivos cuando es necesario o, lo que es peor, se enfrentan a la falta de instalaciones técnicas, como todavía sucede en muchas regiones del mundo. En consecuencia, pedimos acciones inmediatas para fortalecer los sistemas de salud pública y mantenerlos activamente después de que termine la crisis a fin de trabajar hacia el acceso universal a sistemas de salud pública de alta calidad de manera permanente. Se debe mejorar radicalmente e implementar un apoyo similar permanente para la investigación científica pública a fin de promover tratamientos y vacunas y fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para reaccionar ante futuras crisis pandémicas similares.

No se trata únicamente de un problema que deba de ser abordado por los gobiernos a nivel nacional. Es necesaria una iniciativa y coordinación global para gestionar esta crisis de salud pública, con solidaridad y corresponsabilidad.

  1. Se deben tomar iniciativas rápidas y adecuadas más allá de la respuesta médica. Es necesario reducir la velocidad del brote y garantizar, ahora y en el futuro, niveles de vida adecuados. Muchos países han optado por bloqueos y cuarentenas. Pero debemos recordar que la gran mayoría de la población desfavorecida del mundo (especialmente urbana) vive en asentamientos abarrotados, lo que hace imposible garantizar el distanciamiento físico y, por lo tanto, podría ser la más propensa a las infecciones comunitarias. Los expertos y los gobiernos de todo el mundo deberían considerar este problema y encontrar soluciones que puedan funcionar para las comunidades donde las familias viven en espacios muy reducidos, incluida la toma de amplios espacios públicos para albergar a las personas sin techo y a aquellos con viviendas inadecuadas con instalaciones provistas.

Asimismo, es muy importante proveer de ayuda financiera, facilidades para el manejo de deudas e incluso acceso a alimentos para los hogares. El trabajo inteligente es ‘inteligente’, de hecho, pero muchos trabajos no se pueden hacer desde casa: taxistas, pequeños comerciantes, trabajadores del sector informal están pagando un mayor costo de la crisis. Están perdiendo sus medios de vida, y esto empuja a las personas a la penuria, el hambre y el endeudamiento.

  1. Esta emergencia muestra la importancia de los gobiernos operativos y responsables y cómo la provisión de recursos financieros públicos debe ser rápida, adecuada, efectiva y transparente.

Necesitamos iniciativas audaces para proporcionar a los gobiernos liquidez y recursos para ayuda financiera, evitando las respuestas negativas que pueden surgir de una acción no coordinada. Precisamos igualmente de una iniciativa especial para reducir la carga de la deuda externa, que está afectando ya a muchos países, limitando sus posibilidades de financiar inversiones innovadoras.

Igualmente necesitamos un especial control del comercio internacional para hacer posible la provisión de bienes y recursos necesarios no solamente ahora, sino también para proporcionar un flujo justo de recursos cuando la crisis termine.

  1. Resultados rápidos y terminar con la corrupción. Debemos garantizar la adquisición rápida de suministros de emergencia, equipos y otros recursos vitales y crear urgentemente nuevas instalaciones de salud para proporcionar una respuesta oportuna a los necesitados. La corrupción debe terminar en los procesos de adquisición mediante la instalación de políticas de transparencia previas y posteriores a la auditoría y los informes públicos. No hay excusa para la corrupción, incluso cuando una emergencia está generando una demanda general de procedimientos extraordinarios y rápidos. Si es necesario, los gobiernos deberían tener en cuenta la requisa y nacionalización de los establecimientos de salud privados para acelerar la provisión de asistencia.
  2. Por otra parte, necesitamos contar con protocolos internacionales para la contratación pública durante estas crisis sanitarias. Si fuera necesario, los gobiernos deberían tener en cuenta la requisa y nacionalización de los establecimientos de salud privados para acelerar la prestación de la asistencia sanitaria. Por otra parte, necesitamos igualmente contar protocolos internacionales para la contratación pública durante estas crisis.
  3. Las comunidades locales y sus líderes, como los alcaldes e intendentes, deben desempeñar un papel fundamental. En muchos países, estamos viendo alcaldes capaces de animar a los ciudadanos y coordinar los esfuerzos para prevenir y proteger. Delegar el poder a nivel comunitario es fundamental para hacerlos resilientes y para preservar el papel de los ciudadanos como miembros activos de sus comunidades, en lugar de considerarlos como servidores que tienen que obedecer las órdenes.

Los gobiernos locales tienen la gran responsabilidad de responder directamente a los desafíos de contener la propagación del Coronavirus, proporcionar redes de seguridad para sus ciudadanos y garantizar el acceso a la atención médica para los infectados.

Ahora, cuando la mayoría de los países están en confinamiento, los gobiernos locales y las comunidades deben trabajar juntos para garantizar que existan respuestas adecuadas y oportunas para atender emergencias, incluidos alimentos, agua y saneamiento.

  1. La salud es un Derecho Humano fundamental. Todos tenemos que compartir el esfuerzo para garantizarlo, pero sin olvidar todo el conjunto de los Derechos Humanos. La dignidad de cada ser humano no puede ser violada, incluso en esta emergencia de salud. En estos momentos, el riesgo de violar los principios democráticos y las libertades es alto. Por esta razón, hacemos un llamamiento a los Gobiernos para que tomen todas las medidas para limitar la libertad de las personas a través de procesos democráticos transparentes y para limitar rigurosamente el control de datos personales a solo la información requerida para combatir el COVID-19.
  1. La emergencia que enfrentamos es una oportunidad para recordar también que una gran cantidad de personas marginadas enfrentan grandes riesgos todos los días. Millones de personas sufren hambre, ébola, malaria, diarrea y otras enfermedades, violencia y guerra. La solidaridad que podremos construir para enfrentar este brote debe mantenerse y utilizarse, hoy y mañana, para enfrentar todas estas y otras emergencias humillantes, incluso si están afectando a personas sin voz.
  2. Hacemos un llamamiento a los gobiernos para que muestren su compromiso de implementar acciones rápidas, adecuadas, efectivas y transparentes a fin de proteger las vidas de todos, comenzando por los más vulnerables. Del mismo modo, exhortamos a todos para que compartan esos compromisos a fin de fortalecer nuestra capacidad de superar la crisis y para Unirnos, hoy y mañana, para construir un mundo mejor, seguro y sostenible, luchando contra las desigualdades, trabajando por la paz y la justicia y capaces de reconocer y proteger la belleza y la dignidad de la vida humana para todos.